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Fotografía por: Martín Rendo
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Fotografía por: Santi González
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Fotografía por: María Pol
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Fotografía por: María Pol
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Bio y Prensa

“Las calles parecen ser laberintos que conozco bien, que me llevan a la catedral”, canta Santi Araújo en «Catedral», la canción que da título a su primer disco en solitario. Y es que puedes escapar de muchas cosas, irte, volver y volver a irte; pero nunca podrás escapar, por laberíntico que sea, de tu propio destino. El de Santi Araújo es escribir canciones. O, al menos, manifestarse a través de ellas. Desempañar su propio espejo para verse, aunque más mayor y con más pelo en la cara, de una manera más nítida, preclara, consciente y serena.

Tras el final de La Familia, su anterior proyecto musical, con el que publicó su único disco a través de Ernie Producciones hace ya siete años («Esto es normal», un manual de pop alternativo de autor con unas marcas absolutamente reconocibles); y una temporada viviendo en México, lejos de su Ponteareas natal; Santi Araújo inició un triple retorno, por este orden: a componer canciones, a Galicia y a Ernie.

Y es que, tras cinco años sin componer canciones, el pontevedrés se encontró manifestándose una vez más a través de la música: en menos de dos meses se encontró con más de cuarenta canciones que nacieron a chorro, como una suerte de manifestación inconscientemente consciente, en la que Araújo, en un momento de aislamiento y profunda reflexión, se sorprende a sí mismo reflejando el punto vital en el que se encuentra, y a través de las cuales se ha ahorrado unos cuantos euros en terapeutas.

El resultado se plasma en «Catedral», un regreso discográfico bajo su propio alias, sin mayores escudos que el de su propio nombre y sus reflexiones, y que sirven como escapulario para volver a ellas siempre que las necesite, pero que ahora también forman parte de quienes las quieran escuchar.

Un cancionero repleto de matices y una honestidad brutal en las que nos sitúa en un particular espacio: una “catedral” en la que el gallego mira al futuro con mejores ojos que al pasado (“Vencejos”), canta al elixir de la pasión expandida (“Estallido”), sobre las idas y vueltas del destino (“Planeta Tierra”), sobre quererse más a uno mismo (“Yo soy”) o conocer sus propios laberintos para construir su propio espacio (“Catedral”).

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